
“Así paga el diablo a quien bien le sirve” sería la frase popular que podemos aplicar hoy luego de conocerse la determinación de la rectoría de la Universidad del Valle que ha decidido quitarle la autonomía a la sede de Tuluá para ponerla a depender de la que funciona en la heráldica y aristocrática Guadalajara de Buga.
El anuncio que ha causado indignación, es una bofetada de las directivas de la UNIVALLE a un municipio y sus autoridades que en los últimos años han proporcionado todo para consolidar en la Villa de Céspedes, el cacareado proceso de regionalización.
Parece desconocer el doctor Iván Ramos los esfuerzos municipales para que UNIVALLE TULUA crezca y que en los últimos años se han visto reflejados en la entrega de sendas edificaciones para mejorar las condiciones locativas de la Institución, amén de los jugosos contratos suscritos en las administraciones del zootecnista Juan Guillermo Vallejo Ángel y el ingeniero Rafael Eduardo Palau Salazar con los cuales obtuvieron recursos que apuntaban a su afianzamiento.
Ante este panorama creo conveniente que los tulueños y todos sus estamentos nos sumemos al llamado que en la plenaria de hoy formularon los Concejales Jorge Hernán Montes Victoria y Llener Darío Borja Mafla en el sentido de cerrar filas para defender la permanencia académica y administrativa de la UNIVALLE- Sede Tuluá y decirle al doctor Iván Ramos que no sea desagradecido con un Municipio que le ha aportado, como ningún otro a la Institución Universitaria.

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