Que dicen, que lo dijo, que le dijeron, que le pegaron, que no le pegaron son frases que por estos días de contienda electoral polulan en el ámbito local. Los rumores se ponen a circular a diestra y siniestra lo que termina por enrarecer un clima que debe circunscribirse a los debates programáticos, sobre temas afines con el momento que vive la municipalidad.
La campaña política de Tuluá tradicionalmente tranquila aunque con algunos sobresaltos no debe salirse de la orbita de las ideas, de las sanas discusiones, del dialogo con todos los actores sociales, económicos, comunitarios, religiosos que están ávidos de conocer que están pensando los cinco varones que postularon sus nombres para buscar el 30 de octubre el favor popular en las urnas.
Deben ser Rodrigo Guzmán Dávila, Carlos Orlando Saldarriaga, Luis Bernardo Hoyos, José Germán Gómez y Gustavo Adolfo Vélez los garantes de la tranquilidad, los adalides de la concertación y de las buenas prácticas políticas.
Y como lideres de los cinco procesos de la contienda les corresponde también apaciguar los ánimos de sus seguidores y lideres, pues algunos de ellos son los que asumen posiciones beligerantes, pendencieras en contra de los “rivales” transitorios usando palabras, gestos o acciones que de una manera atentan contra los intereses de los demás.
Tuluá hoy mas que nunca necesita de un gobernante amigo de la unidad, del dialogo, de la concertación que sea capaz de poner a sus conciudadanos a caminar en torno a un solo propósito y que no es otro que lograr que el nuestro, como diría alguna vez el abogado Jhon Jairo Gómez Aguirre “SEA EL MEJOR VIVIDERO DEL MUNDO”.

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