En estos días en que soplan en el país aires de paz e intervenciones van y vienen, llama poderosamente la atención la posición ultra recalcitrante del ex presidente Avaro Uribe Velez, quien dos años después no ha podido ni querido reconocer que ya no está en la casa de Nariño y que quien gobierna hoy es Juan Manuel Santos Calderón.
Esa corriente uribista que ahora llaman de "Puro Centro" se ha ido lanza en ristre en contra de los diálogos de paz que de manera formal han iniciado el gobierno de Colombia acorde con lo que dice la Constitución política y la guerrilla de las Farc.
Particularmente estoy en la línea de los que creemos en las conversaciones y las mesas de concertación antes que en las confrontaciones armadas que durante cinco o mas décadas han bañado de sangre el territorio nacional.
Con atino Marcos Calarca uno de los voceros de la guerrilla dijo a un canal internacional que el dialogo con el gobierno no es, ni ha sido, ni será fácil, porque es un tema que tiene mucha tela por cortar, posición que comparte Humberto de La Calle Lombana, el coordinador de las mesas por parte del gobierno. Estas dos posiciones son una respuesta al ejercito de incrédulos que desde todas las esquinas lanzan dardos hirientes pretendiendo desde ya desestabilizar el proceso que a penas comienza.
Hoy el país cambia un lenguaje guerrerista y pendenciero por uno moderado que abre la esperanza para que la paz sea el camino.
