Definitivamente los colombianos
somos una nación aparte. Y eso se evidencia en los resultados que arrojó
la votación convocada por el canal
internacional History y secundada en
Colombia por el Diario El Espectador de elegir al Gran Colombiano.
La decisión del más del millón
de votos favoreció al ex gobernador de Antioquia y expresidente de la república Álvaro Uribe Vélez quien administró el país durante ocho largos
años y que hoy se da el lujo de ser el
mandatario mas cuestionado de la historia, con sus figuras mas prominentes en medio de investigaciones,
con una reelección que pagó, pero que
curiosamente solo envainó a los
congresistas que vendieron su voto, pero que al parecer los compró el Espíritu Santo, pues del lado del
gobierno todos van a salir limpios.
Nadie le quita lo bailado, y
si bien es cierto el gobierno del dueño del Ubérrimo obtuvo éxitos militares en contra de la
guerrilla y logró la “desmovilización” de las AUC, hoy es evidente que la famosa seguridad
democrática estaba pegada con babas y
ahora el país transita una senda dolorosa
de un conflicto que se quiere acabar por
la vía del dialogo, pero que el GRAN COLOMBIANO tomó como trinchera para relanzar
su nuevo partido político donde aglutinará
a su cuadrilla de áulicos con los que quiere adueñarse del Senado y sueña con llevar a la “Casa de Nari”, (se acuerdan de Job)
a uno de los suyos para echarle tierrita y así reenvindicarlo como el mejor.
En la lista había candidatos muy buenos, pero una vez mas los colombianos demostramos
que no poseemos memoria y seguramente el
resultado es el fruto de una campaña Uribista que sueña con inmortalizar a su líder tal
como lo hicieron los venezolanos con el
comandante Chávez. El pueblo que no conoce su historia, esta condenado a repetirla”
