
Pocas veces he visto a los campesinos de Tuluá en medio de tanta desesperación como ahora. El invierno que azota al país y que se ensañó con las breñas del corazón del Valle del Cauca tienen en jaque a los pequeños, medianos y grandes productores que en medio de tierras que se derriten, poca efectividad de las políticas públicas representadas en las inversiones ven como el panorama se tiende sombrío y casi lúgubre.
Como dicen los propios campesinos tan amigos de los dichos populares a los grandes males, grandes soluciones y la intervención del gobierno municipal, departamental y nacional tiene que ser YA.
Los excedentes financieros que ya están liberados, deben ser invertidos en la compra de un nuevo lote de maquinaria que se sume a la adquirida por el gobierno de Rafael Eduardo Palau y de paso reestructurar la Secretaría de Obras Públicas para que la misma asuma el control de los pesados vehículos y no seguir trabajando con firmas externas que han demostrado ineficiencia en el reciente pasado.
Pero a la par de esta acción de gobierno es urgente que la Senadora Dilian Francisca Toro, Cesar Tulio Blandon, Roy Barreras y los representantes Juan Carlos Martínez Gutiérrez, Nancy Denisse Castillo lideren la cruzada para que el gobierno del Valle y el Nacional evalúen la situación de catástrofe que vive Tuluá en su zona rural y a través de Colombia Humanitaria se hagan ayudas reales, pues hasta ahora lo único efectivo han sido las raciones de hambre que han repartido en la geografía nacional.
La bancada Parlamentaria del Valle no le puede seguir dando la espalda a Tuluá y debe sesionar en la Villa de Céspedes y propender por soluciones definitivas.
Háganlo AHORA, porque al paso que vamos en pocos meses veremos a los campesinos en los semáforos y engrosando la larga lista de los desplazados sostenidos con migajas.
TULUÁ es la despensa agrícola del Occidente Colombiano y no puede seguir siendo tratada como la CENICIENTA.
Como dicen los propios campesinos tan amigos de los dichos populares a los grandes males, grandes soluciones y la intervención del gobierno municipal, departamental y nacional tiene que ser YA.
Los excedentes financieros que ya están liberados, deben ser invertidos en la compra de un nuevo lote de maquinaria que se sume a la adquirida por el gobierno de Rafael Eduardo Palau y de paso reestructurar la Secretaría de Obras Públicas para que la misma asuma el control de los pesados vehículos y no seguir trabajando con firmas externas que han demostrado ineficiencia en el reciente pasado.
Pero a la par de esta acción de gobierno es urgente que la Senadora Dilian Francisca Toro, Cesar Tulio Blandon, Roy Barreras y los representantes Juan Carlos Martínez Gutiérrez, Nancy Denisse Castillo lideren la cruzada para que el gobierno del Valle y el Nacional evalúen la situación de catástrofe que vive Tuluá en su zona rural y a través de Colombia Humanitaria se hagan ayudas reales, pues hasta ahora lo único efectivo han sido las raciones de hambre que han repartido en la geografía nacional.
La bancada Parlamentaria del Valle no le puede seguir dando la espalda a Tuluá y debe sesionar en la Villa de Céspedes y propender por soluciones definitivas.
Háganlo AHORA, porque al paso que vamos en pocos meses veremos a los campesinos en los semáforos y engrosando la larga lista de los desplazados sostenidos con migajas.
TULUÁ es la despensa agrícola del Occidente Colombiano y no puede seguir siendo tratada como la CENICIENTA.

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