En uno de los tantos coloquios que se dan en las calles de esta villa y mas por esta temporada política se suscitó una discusión en torno a la decisión del profesor Antanas Mockus de apartarse del Partido Verde tras el evidente e inminente respaldo del Partido de la U y muy especialmente del ex presidente Uribe al proyecto político de Enrique Peñalosa.
Y en medio de la charla en nuestras parroquiales calles, surgieron dos posiciones. Una que defendió la posición del ex rector de la Universidad Nacional y otra que la criticó a tal punto que la palabra deslealtad apareció en medio de la informal conversación. Quien defendió esta última arista de la discusión dijo que Peñalosa se la había jugado por Mockus cuando este fue ungido por los colombianos como candidato presidencial en la contienda pasada y que esa era razón suficiente para respaldar al amigo, mas allá del apoyo brindado por el “zar” del Uribismo.
Aunque el anterior planteamiento me parece respetable, debo decir que en la charla me ubique del lado de los que creemos que la actitud de ex alcalde bogotano hace parte de la coherencia entre el discurso político y el accionar del dirigente, pues Mockus se aparta de la premisa que se ha vuelto común en nuestra democracia y que se resumen en una frase: por el poder hay que hacer lo que sea.
La actitud de Mockus desde mi punto de vista es la que todos esperábamos de alguien de su talante. El Partido Verde surgió como una nueva manera de hacer política, sus voceros trabajaron bajo la premisa de cambiar las viejas prácticas, rechazaron las componendas tradicionales y nos invitaron a soñar con un país diferente, con una sociedad renovada en sus principios y nos dieron una lección de integridad política al rechazar la alianza con el POLO en la contienda presidencial.
Que bueno que esa coherencia entre el discurso y el accionar de los dirigentes fuera una práctica común y recurrente en nuestro país, departamento y Municipio donde los lideres dicen una cosa y hacen otra. Donde se camuflan en campañas cívicas, pero por debajo de la mesa hacen lo que sea por el aval de un partido. COHERENCIA POLITICA es lo que falta, pero por fortuna a MOCKUS, el soñador pedagogo bogotano le sobra y será una nueva semilla que se plante para cambiar nuestra democracia.

1 comentario:
Como siempre, el doctor Mockus enseñandole al país. Su integridad será ejemplo para muchas generaciones colombianas... mis respetos!!!
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