
Desde el año 1994 cuando transmití la primera feria de Tuluá a través de Caracol Radio le escuchaba a los Presidentes de ese entonces que necesariamente el certamen tenía que sufrir un revolcón administrativo, de espacios, nuevas infraestructuras e incluso alguno de ellos llegó a sugerir que era necesario buscar nuevos terrenos, pues desde su punto de vista el Coliseo Manuel Victoria Rojas ya no resultaba funcional.
Y debo decir que me correspondió estar en las últimas ferias dirigidas por Don Ramiro Escobar Cruz, la que lideró el doctor Gonzalo López Arango y en la que orientó el ilustre Jorge Vásquez Motoa quienes manejaban la máxima fiesta de los tulueños con mucho corazón y mística.
Luego la Feria dio un vuelco cuando empresarios como Jorge Andrade Rada y Jorge Alberto Cruz llegaron para asumir las riendas del evento y fue en ese momento cuando en todos los espacios la Feria se empezó a transformar y dejamos de ser la Feria de pueblo que traía a las mismas orquestas del “chucu-chucu” (lo digo con respeto) y se empezó a trabajar en trasladar por ejemplo el vetusto Teatro al aire libre “Gonzalo Londoño Pineda” reemplazándolo por una zona de espectáculos mucho mas amplia y a través de Fadul Arredondo aparecieron los grandes conciertos que partieron en dos al certamen acentuando aún mas la diferencia entre la Feria de día y la Feria de Noche. Se implementaron las manillas importadas, se cambio el esquema de seguridad, se lograron nuevos patrocinios y se innovaron en algunas exposiciones que estaban anquilosadas.
Por haber tenido el inmenso orgullo de estar en la Feria durante dos años como Jefe de Prensa, conocí en algo el fuero interno de nuestra máxima fiesta y le escuche a Jorge Cruz Dávila hablar de la necesidad de un nuevo modelo empresarial para la Feria, modelo que como él lo planteaba en su momento me resulta muy parecido al que desde el 2008 trabaja la Administración de Rafael Eduardo Palau Salazar y que ha dado vida a EXPOFERIAS, una organización que aparece y que una vez ajustada en lo legal, en lo económico y lo administrativo deberá ser el eje central de una dinámica comercial que jalone en gran parte la actividad empresarial de la región.
Por eso me parece sensato que en esta etapa de implementación de EXPOFERIAS no juguemos a ser “Profetas del Desastre” y por el contrario respaldemos la nueva figura que durante casi 20 años estuvo en el imaginario de los Presidentes, pero que por falta de decisión política de los Alcaldes nunca se había implementado.

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