
Los que como yo profesamos pasión y sentimiento por el América de Cali le hemos abierto un lugar en el corazón al profesor Diego Edison Umaña, pues de su mano el cuadro escarlata salió del bache y le colgó al endiablado escudo la estrella trece y de paso decantó el semillero de nuevos ídolos, muchos de los cuales hoy son usufructuados futbolisticamente por otros clubes de Colombia y el exterior.
Pero en la actualidad el equipo rojo de la sultana del Valle vive momentos de angustia y de ese fútbol explosivo de 2008 que hizo inclinar a todos no queda nada. Los refuerzos no están a la altura y el lenguaje comunicativo en la cancha parece una torre de Babel.
Con estas consideraciones, creo que el Profesor Diego Edison Umaña, el virtuoso jugador de los setenta y ochenta y el que le devolvió a los americanos las mieles del trapo campeonil sentado en el banco debe dar un paso al costado y dejar que otra filosofía llegue a los diablos rojos. Hágalo ahora profe UMAÑANA cuando todavía huele a gloria y los ecos de la estrella TRECE se sienten en nuestros oídos. No espere que los insultos lleguen a las graderías y que la insensatez se apodere de los corazones de unos hinchada que solo le gusta ganar.

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